Saturday, August 22, 2009

Creando con hallazgos

Tal como en Egipto los templos fueron vandalizados y extraídas sus piedras para construir hogares a los vivos, el día de hoy se atacan y cortan trozos de canciones, películas, fotografías, pinturas e incluso circuitos electrónicos... componiendo y reproduciendo de la misma forma que la vida lleva haciéndolo desde el comienzo: canibalizando a los predecesores y al medio ambiente.

Esta propuesta, iconoclasta y amante del plagio, es agravada por los medios digitales y la modularización de las maquinas. Donde antes había una metamorfosis, hoy existe una replicación: nada se crea ni se destruye, solo se combina y reproduce en interminables formas.

Desde los repetitivos samples del hip hop a los esténcils en las calles, el fin es extraer segmentos de lo cotidiano, de las grandes y pequeñas obras y darles una trascendencia momentánea, trivializando lo importante al reverenciar todo. Plagio, apropiación, recuperación... elementos validos ante la propuesta de contar nuestra historia, manipulando las letras del periódico para escribir nuestro diario de vida. Cuando el autor y el sentido original dejan de ser relevantes, pero aun persiste la forma. Mutilada y transmutada. Multiplicada. Llevada al éxtasis y luego arrastrada por el suelo. Existiendo. Manifestando que todos los hombres son un solo hombre y todas las obras son una sola; inacabada, pero eterna.

Lo que ayer fueron rostros vivos hoy son mascaras que flotan sobre el flujo de los acontecimientos. Y encallan, se repiten y manifiestan en contextos no imaginados. Mascaras, aun goteando pasado, que ante la conjuración conquistan nuevamente vida. Replicándose en las paredes y en las manos de quienes recuperan formas y estructuras. Avatares guerrilleros, cada uno arquitecto y arqueólogo a la vez. Recogiendo, moliendo, modelando. 

Creando. 

De esta manera es como formas de arte híbridas, bastardas de nacimiento y nihilistas por elección, coexisten en espacios donde las costumbres de propiedad se deslavan. La obra cambia. El canal de presentación cambia. La galería o el museo guardan los originales que afuera se exhiben en la difusa frontera de la comunicación y el arte. La pared de una fábrica consigue albergar tantos bits como la del museo en Paris que custodia la Mona Lisa de Duchamp.

El sampling es por esencia apropiación. Tomar un elemento, aislarlo de su contexto, manipularlo, darle mi olor y mi sentido… erigirlo sobre cualquier existencia estética anterior. Samples, circuit bending, intervenciones, esténcils y okupas…todos imágenes del mismo ser arquetípico. Cuando tomamos un lugar abandonado y lo ocupamos, recuperando espacios para vivir y crear, existe la misma referencia que usar los breaks de batería de Led Zeppelin. Pero la adimensionalidad del espacio virtual permite que coexistan presentes donde la casa está ocupada, donde está abandonada y donde los niños corren en el patio esperando ser llamados a la hora del té. Por cada segmento de material original que se almacena se estima que este es replicado en promedio 100 veces, solo en su forma original. La redundancia y el acceso a la información han cambiado radicalmente la moralidad de la originalidad y el plagiarismo. 

Es entonces cuando la propiedad ya no parece tan importante. Cuando los espacios de mi creación y tu creación se permiten cooperar y no se estrellan. Donde construimos nuevos espacios desde los cuales cualquier persona pueda continuar dibujando caminos.

Y como seguimos siendo humanos, primates programados para imitar y nombrar, necesitamos usar nuevas palabras para reflejar esto. Donde antes fue un genérico “remix” hoy se generan nuevos códigos: remodel, replanned, attack o incluso un simple v/s que intentan especificar las distintas formas de abordar la reconstrucción de nuestra cultura, recordando que siempre caminamos sobre las huellas de nuestros antepasados.

No es el facilismo lo que nos mueve al sampling. No es la apropiación de reclamar un espacio para colocar nuestra bandera y adjudicárnoslo. El sampling es una herramienta que nos permite colores y sonidos nuevos. No es ponerle play a un sintetizador con cincuenta instrumentos y considerar que estamos ante una orquesta. En el sampling hay humanidad y abstracción, matizado con el seductor aspecto de compartir con la maquina los roles de la creación e interpretación musical.

Borges, Duchamp, Sterling y otros tantos han hablado de que no hay nada nuevo y todo esta creado. Amon Tobin nos habla de la posibilidad de tener una orquesta completa en su ordenador, pero de que lo importante es poder hacer que la guitarra suene como una guitarra nunca podría sonar. Tomar los elementos y sacarlos de los límites físicos, para luego darles una nueva existencia… formularse en la nueva carne que predica Cronenberg. 

Es el sampling, en todos sus aspectos, el que lleva al participante a dejar de ser un simple espectador y lo invita a participar en la obra. Trabaja de la misma forma que la web 2.0: nos da la posibilidad de no solo leer contenidos, si no que participar en su creación, edición, critica… ser parte de y no un objetivo. Pone al ciudadano a pie en el lugar del creador y al creador lo pone a su lado, como punto de referencia para reconocer el camino recorrido. Ya no es que los gigantes caminen entre nosotros y debamos dejarles el sitio mientras les rendimos tributos; los gigantes bajaron a nuestra altura y ya no nos cubren el horizonte.

Originalmente publicado en La Tostaduria, marzo del 2008.

Labels: kid_nap, loop, memistor, sampling

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